Reconstruyen con documentación inédita la trama que quiso traer la democracia a España en 1948. Por F.U.

Los conspiradores eran inexpertos. Los espías franquistas los tenían vigilados. Seguían sus pasos y los detallaban en unos informes que llegaban al despacho de Francisco Franco, quien los leía con atención y subrayaba con un lápiz de doble punta, roja y azul.

En torno a don Juan se aliaron enemigos de guerra

Los confabulados eran un grupo de militares, aristócratas y partidarios de la restauración monárquica y el ascenso al trono de don Juan de Borbón. Sus reuniones secretas y sus movimientos les salieron caros:«Sufrieron una represión dura: multas, el exilio o la cárcel», cuenta Jesús García Calero, coautor con Juan Fernández- Miranda de Don Juan contra Franco. Los archivos secretos de la última conspiración monárquica (Plaza y Janés).

Lo que narran tiene tintes de película de espionaje y acción y, sin embargo, son hechos reales que García Calero y Fernández- Miranda -periodistas del diario ABC- reconstruyen a partir de la documentación a la que tuvieron acceso de manera exclusiva.

conspiracion monarquica

Una fuente -que no desvelan- les proporcionó esos boletines de espionaje que Franco tenía en su despacho. Los periodistas han manejado esos documentos para reconstruir un suceso histórico importante. los planes ideados en el año 1948 por un variopinto grupo de disidentes que buscaba devolver la democracia a España. «En los años cuarenta había una España que quería la democracia. Solo nueve años después de la Guerra Civil, izquierdas y derechas, monárquicos, militares y republicanos tienen claro que España tiene que ser una democracia y se llega al pacto de San Juan de Luz. Se trata del primer antecedente de la Transición», dice Juan Fernández-Miranda. «Contamos con detalle cómo se logró unir a personas que se acababan de estar matando en la guerra y cómo don Juan fue quien aunó los anhelos democráticos», cuenta García Calero. La conspiración monárquica fracasó, pero «se estableció un vínculo entre monarquía y democracia», apostilla Fernández-Miranda.

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