El ictus se puede producir  por la obstrucción del flujo sanguíneo de una arteria o por una hemorragia. En la mayoría de los casos desemboca en un infarto cerebral ¿Cómo son los síntomas del ictus? ¿Cuáles son las causas? ¿Se puede prevenir?

Este médico es la esperanza contra el ictus

QUÉ ES UN ICTUS

El tejido cerebral necesita un constante aporte de oxígeno y nutrientes. Lo consigue a través de una tupida red de vasos sanguíneos. El ictus ocurre cuando uno de esos vasos se rompe o se ve obstruido y la sangre no llega a una zona del cerebro. Si esa situación se prolonga durante más de tres o cuatro minutos, el tejido cerebral se infarta (muere).

CÓMO SE PRODUCE

1. Hay un corte del riego sanguíneo al cerebro

2. La parte del tejido cerebral que deja de recibir oxígeno sufre lesiones o necrosis.

3. Los síntomas del daño cerebral aparecen en el lado opuesto al que ha sufrido el ictus.

SÍNTOMAS

  • Dolor y pérdida de sensibilidad en una mitad del cuerpo.
  • Ceguera repentina, parcial o total, en uno de los ojos o en ambos.
  • Problemas de habla, de comprensión y de razonamiento.

TIPOS DE ICTUS

Ictus isquémico

  • El riego sanguíneo se interrumpe y se produce un infarto cerebral.
  • Un coágulo tapona uno de los vasos cerebrales.
  • El trombo corta el paso a la sangre y parte del cerebro deja de recibir oxígeno.

Ictus hemorrágico

  • Se produce una hemorragia cerebral al romperse un vaso sanguíneo
  • La edad o una enfermedad degenerativa pueden debilitar las paredes de una arteria.
  • Una subida de la tensión arterial puede producir una ruptura del vaso.
  • El propio derrame puede producir graves daños en los tejidos circundantes.
  • La pérdida de sangre debilita el flujo tras la herida.

11 factores de riesgo

El estudio Interstroke, presentado en el Congreso Mundial de Cardiología de 2010 celebrado en Pekín, analizó las historias de pacientes de 22 países (incluido España) y concluyó que 11 factores de riesgo son responsables del 90 por ciento de todos los casos de ictus, tanto isquémicos como hemorrágicos. El más importante: la hipertensión, asociada con un tercio de los casos. Los otros diez son tabaquismo, obesidad abdominal, dieta inadecuada, sedentarismo, diabetes, trastornos cardiacos, consumo de alcohol, hipercolesterolemia, estrés y depresión.