Los test de paternidad ‘caseros’ se han convertido en superventas: se encargan por teléfono o Internet: incluso se reparten por la calle. Son rápidos y fáciles. Le contamos cómo funcionan. Por Ixone Díaz Landaluce / Fotos: Getty Images y Cordon Press

Low cost y a domicilio. Así son los test de paternidad que han revolucionado el mercado. Cuestan entre 150 y 500 euros y se encargan on-line o por teléfono. El kit, que se recibe por correo, incluye cuatro bastoncillos de algodón esterilizados. Después de impregnarse con la saliva de los dos interesados, se devuelven al laboratorio.

En menos de una semana llegan los resultados. Con una fiabilidad del 99,9 por ciento. Despejar dudas nunca fue tan fácil. En España, los test de paternidad no están regulados si se realizan con fines informativos, pero para que los resultados tengan validez judicial deben realizarse en un centro homologado.

La curiosidad siempre ha intrigado al ser humano. Hasta hace un siglo, la identidad del padre de la criatura siempre había sido una cuestión de fe. Pero, desde los años veinte, la posibilidad de que la ciencia tuviera la respuesta ha convertido la búsqueda de la verdad biológica en un fenómeno cultural. Y, en ocasiones, también en una excusa para discursos racistas o misóginos.

Cuestan entre 150 y 500 euros. Se recibe un kit con bastoncillos para las muestras de saliva y en una semana están los resultados

En Paternity: the elusive quest for the father, la historiadora Nara B. Milanich recuerda cómo en la década de los veinte un grupo de hombres en Viena reivindicaba así la necesidad de una prueba: «Las mujeres modernas son una amenaza para los hombres, son promiscuas, no se puede confiar en ellas. Necesitamos saber con quién estamos durmiendo». En cambio, en Latinoamérica los test de paternidad han servido como instrumento de luchas feministas como la de las Abuelas de la Plaza de Mayo. Mientras tanto, en Nueva York, un camión recorre las calles de la ciudad practicando test a precio de saldo bajo el eslogan «¿Quién es tu papá?».

EL ‘CAMIÓN DE LA VERDAD’

Los test de paternidad a domicilio revolucionan el mercado

Jared Rosenthal tiene un negocio ambulante de test de paternidad en Nueva York. «Es más que una transacción comercial. Cuando doy los resultados, vivo un momento profundo: pueden encontrar a un hermano perdido o descubrir un engaño», dice. Cuestan 400 dólares.

TEST CLANDESTINOS

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Las muestras biológicas también pueden obtenerse de un cepillo de dientes, un mechón de pelo o una uña. Y hasta de un chicle tirado en la papelera o un vaso abandonado en la barra de un bar. Así se hacen muchos test de paternidad sin que uno de los interesados lo sepa.

De los años 20 hasta hoy

POR MANDATO JUDICIAL

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En España se interponen unas dos mil demandas de paternidad cada año. Para que un juez autorice la realización del test, la filiación debe tener «visos de credibilidad». Y aunque el demandado se puede negar a someterse a ella, el magistrado puede fallar en su contra precisamente por ese motivo. Que se lo cuenten a Julio Iglesias

FRAUDES Y TIMOS

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En los años treinta, el médico norteamericano Albert Abrams afirmaba que era capaz de determinar la filiación midiendo las «vibraciones electrónicas de la sangre». Era un fraude, pero fue decisivo en varios procesos judiciales. Otros lo intentaron comparando piezas dentales o huellas dactilares. Todo cambió cuando en los ochenta la PCR (una técnica analítica inventada por el nobel Kary Mullis) revolucionó los test genéticos garantizando una fiabilidad del 99,9 por ciento.

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