¿Cómo se fraguó el encuentro de Sean Penn y Kate del Castillo con el narco más buscado del planeta? En su caravana, en medio de un rodaje, la actriz mexicana reconstruye aquel episodio que precipitó la detención del mayor narcotraficante del mundo: el Chapo. Todo empezó con un tuit… Por Felix Hutt / Fotos: Getty Images y Cordon Press

·Yo capturé al Chapo

Una mujer al estilo de Lara Croft persigue a un sicario del narco por el patio de un motel en la pequeña ciudad colombiana de Girardot. La mujer sostiene su pistola con las dos manos, aprieta el gatillo… y falla. El hombre sube a una moto y acelera. Ella lo mira alejarse con el arma en alto y el ceño fruncido. Al rato, se la guarda en los pantalones y un grito deshace la escena. «¡Corten!».

Kate del Castillo es Teresa Mendoza, reina de la droga, en la segunda temporada de la telenovela La reina del sur. Sus fans se agolpan tras una cinta de seguridad, pero su guardaespaldas no permite que nadie se acerque a ella. La diva mexicana es una celebridad en Hispanoamérica, pero desde su encuentro con el Chapo, el 2 de octubre de 2015, es también la mujer que entregó al poderoso capo de la droga. El error de su vida.

En su caravana, Del Castillo se quita las botas y se sienta ante un plato con tres rodajas de aguacate, un par de hojas de lechuga y quinoa. Mientras come, revela que su país es peligroso para ella desde el asunto con el Chapo. Allí la persiguen las autoridades, además de críticas e insultos de lo más contundentes. Sin embargo, nadie la ha acusado de falsear los hechos que se dispone a relatar.

A vendor sells newspapers showing a picture of drug lord Joaquin Guzman, aka "El Chapo" (R), shaking hands with US actor Sean Penn, in Mexico City on January 10, 2016. The Hollywood-worthy recapture of "El Chapo" took a stunning turn Sunday as authorities sought to question Penn over his interview with the Mexican drug kingpin. A federal official told AFP that the attorney general's office wants to talk with Penn and Mexican actress Kate del Castillo about their secretive meeting with Guzman in October, three months before his capture on January 8. AFP PHOTO / ALFREDO ESTRELLA / AFP / ALFREDO ESTRELLA (Photo credit should read ALFREDO ESTRELLA/AFP/Getty Images)

Un diario mexicano informa sobre la cita entre Sean Penn y el Chapo

Todo empezó el 9 de enero de 2012. Del Castillo vuelve a Los Ángeles tras un crucero con sus padres. Vive allí desde 2001, con su chihuahua, Lola, intentando abrirse camino en Hollywood, pero solo recibe «papeles para latinas»: criadas, cocineras, amantes… Abre una botella de vino y entra en Twextra, una app que permite escribir extensos tuits.

Un tuit para el Chapo

«Hoy quiero decir lo que pienso y, pues al que le acomode, bien», arranca a escribir. Y explica por qué no cree en el matrimonio, pero sí en el amor; por qué no cree en el castigo y sí en el bien; por qué no cree en el Papa, el Vaticano, la política y las instituciones ni en la monogamia. Para rematar, añade:  «Hoy creo más en el Chapo Guzmán que en los gobiernos que me esconden verdades, aunque sean dolorosas; quienes esconden la cura para el cáncer, el sida… para su propio beneficio y riqueza. Señor Chapo, ¿no estaría padre que empezara a traficar con el bien? ¿Con las curas contra las enfermedades, con comida para los niños de la calle, con alcohol para los asilos de ancianos que no los dejan pasar sus últimos días haciendo lo que se les pegue la reverenda chingada; con traficar con políticos corruptos y no con mujeres y niños que terminan como esclavos? […]. Anímese, don, sería usted el héroe de héroes. Trafiquemos con amor, usted sabe cómo». Su texto aparece en Twitter a las 23:39.
Carlos Marín, un periodista de la televisión mexicana, critica con virulencia «las estupideces» que ha escrito. ¿En qué estaba pensando? ¿Cómo se le ocurrió mostrar simpatía por el criminal más buscado del país? Reporteros y cámaras persiguen a su familia. Su padre la recrimina por su tuit. Sus amigos le piden que lo borre.

Un día, Kate recibe un correo de los abogados del Chapo. El narcotraficante la admira y quiere cederle, en exclusiva, los derechos para hacer una película sobre su vida

Semanas más tarde asiste a una fiesta en casa del director Oliver Stone. El productor Fernando Sulichín se acerca a ella. Es fan de su trabajo, le dice. Él y Stone han hecho películas sobre personajes como Fidel Castro y Hugo Chávez. Sulichín es parte del Hollywood al que a Kate le gustaría acceder. «He leído tu tuit -le dice-. Si tienes contacto con ese tipo, házmelo saber».

El Chapo mueve ficha

Dos años y medio después, Kate recibe un correo de dos abogados: alguien quiere rodar una película con ella. Representan a Joaquín Guzmán Loera, Chapo, inquilino entonces de una prisión de alta seguridad.

El 29 de septiembre de 2014 la actriz vuela en avión privado a Toluca, cerca de Ciudad de México. Antes de despegar, fotografía la matrícula y se la envía a una amiga. Los abogados le dicen que el Chapo la admira y desea que se haga una película sobre su vida; tiene ofertas, pero quiere cederle los derechos. Del Castillo se siente halagada, le ofrecen en exclusiva la historia que todos quieren rodar. A su vuelta informa a Sulichín, que le presenta al productor José Ibáñez. Por fin trabaja en algo con sentido. Sueña con hablar cara a cara con el Chapo.

Poco después, el Chapo le escribe desde la cárcel: «Amiga, no puedo pagarte todo lo que has hecho por mí». Le da las gracias por su tuit, le dice que quiere que la película se haga como ella considere conveniente y el 9 de enero de 2015 le cede los derechos sobre la historia de su vida. En otra carta le cuenta que en Navidad comió pavo y una Coca-Cola, que volvió a ver La reina del sur, que se sabe de memoria los 63 capítulos y que ella está fantástica.

kate del castillo y el chapo

Desde su cita con el Chapo, Del Castillo no ha vuelto a trabajar en México, donde hay una orden de detención contra ella. Vive en Los Ángeles y rueda, sobre todo, en Colombia

El 11 de julio, Kate asiste a una velada de boxeo en Los Ángeles. En un bar ve al Chapo en televisión desapareciendo al entrar en la ducha de su celda. Se ha fugado por un túnel de un kilómetro y medio. «¡Lo estoy festejando!», le escribe uno de los abogados. «¡Y yo más!», responde.

Amigos suyos dicen que Kate no piensa mucho en las consecuencias de sus actos; hace y dice lo que le pasa por la cabeza y nunca rectifica. Le preguntamos si no ve mal intercambiar mensajes con un asesino o alegrarse por su fuga y se siente atacada. Dice que los escribió con buena intención. «No soy boba, sé lo que el Chapo ha hecho y no hay que exagerar. ¡Que tampoco le compré droga! Solo quería hacer una película sobre él».

«No soy boba, sé lo que el Chapo ha hecho, pero no hay que exagerar. ¡Que tampoco le compré droga! Solo quería hacer una película sobre él»

En una comida, Sulichín le presenta a Sean Penn. Con él será más fácil atraer inversores. Kate se siente al fin dentro de Hollywood. Vuelve a reunirse con los abogados y le entregan una Blackberry con un PIN. Ya tiene acceso directo al hombre por cuyo paradero se ofrece una recompensa de cinco millones de dólares.

¿Quién es ese Sean Penn?

Del Castillo le pregunta al capo si pueden verse. «Amiga -le responde-, tengo muchas ganas de conocerte y llegar a ser muy buenos amigos. Eres lo mejor de este mundo […]. Te cuidaré más que a mis ojos». La actriz contesta: «Me mueve demasiado que me digas que me cuidas, jamás nadie me ha cuidado».

El Chapo no tiene estudios, sus mensajes son cortos y sencillos. Tampoco sabe quién es Sean Penn. Sus abogados le explican que es el exmarido de Madonna. El Chapo le dice a Kate que no hay problema si quiere traerse al actor y a los dos productores. Sus abogados se lo desaconsejan, desconfían de los gringos. Pero el Chapo se fía de su nueva amiga. «No soy tomador, pero tomaré del tequila que traerás y champaña», le escribe. Quedan en verse una semana más tarde.

Un día antes de emprender viaje, Kate invita a Penn a su casa. La actriz es dueña de una tequilería y organiza una degustación. Penn cuenta anécdotas de Brando, Pacino y De Niro. Kate lo encuentra encantador. Él se deshace en halagos hacia ella. Ambos comparten un secreto. En unas horas se verán con el hombre más buscado.

Comienza el viaje secreto

El 2 de octubre de 2015, viernes, Kate del Castillo, Sean Penn y los dos productores despegan de un pequeño aeropuerto cerca de Los Ángeles. El Chapo se esconde en algún lugar en las montañas de Sinaloa.

Aterrizan en Guadalajara y se dirigen al hotel, donde aguardan los abogados del Chapo y uno de sus hijos. Dejan allí el equipaje y los móviles, se dirigen a un pequeño aeródromo y suben a dos avionetas. Al vuelo de dos horas le sigue un viaje de siete más por terreno montañoso cubierto de bosques en compañía de sicarios. Del Castillo es la única mujer del grupo.

Cae la noche cuando el convoy se detiene. Kate del Castillo se baja del coche y ahí está el Chapo, más bajito de lo que pensaba, afeitado, con camisa y vaqueros. «Amiga, bienvenida, seguro que tienes hambre», le dice. Se muestra muy atento, le pregunta constantemente si necesita algo más, si tiene frío, le rellena el vaso, incluso le coloca la silla cuando se sienta.

La entrevista de Sean

En una mesa al aire libre comen tacos, beben tequila y charlan rodeados de hombres armados. Al rato, Penn pide a Del Castillo que le diga al Chapo que ha venido para hacerle una entrevista por encargo de Rolling Stone.

El temible capo de la droga mira a Kate con ojos inquisitivos. Se supone que iban a hablar de la película. La actriz está furiosa, pero se contiene. El narco pregunta a uno de sus hijos si conoce la revista. Le contesta que sí. «Okay, vamos», dice. Kate hace de intérprete. Penn y el Chapo hablan de Venezuela, del Gobierno mexicano, de su vida como fugitivo… Penn promete dejarle leer el artículo antes de publicarlo y le pide una foto juntos, como prueba del encuentro. Ambos actores posan con el Chapo en medio, como dos fans que han convencido a su ídolo para hacerse un selfie. Después, el Chapo acompaña a la actriz a su habitación y le da las gracias por el mejor día de su vida.

Kate del Castillo y Sean Penn regresan a Los Ángeles al día siguiente. Penn la abraza. A partir de ahí, Kate empieza a llamarlo «amor», lo visita en su casa de Malibú, conoce a sus hijos, lo ayuda a traducir; Penn tiene más preguntas para el Chapo y ella se las manda por la Blackberry. La película debe esperar. Penn dirá más tarde que, desde el principio, le dijo a la actriz que solo quería ver al Chapo por su artículo. Que nunca le había interesado hacer una película. Del Castillo asegura que la utilizó.

Huida por la alcantarilla

Cuatro días después de su encuentro, Del Castillo recibe un mensaje del Chapo. El ejército dispara desde helicópteros a sus hombres y a los campesinos. Los responsables de seguridad mexicanos y estadounidenses llevan tres meses tras él. Estaban informados del viaje, los fotografiaron en el aeropuerto de Guadalajara y espiaron sus comunicaciones. Todo apunta a que su visita ayudó a descubrir el paradero del Chapo. El narco escapa y se esconde en una casa en Los Mochis, al norte de Sinaloa.

Tras la detención del Chapo, sus mensajes con él se filtran. Se dice que Kate y el narco eran pareja, que ella espera un hijo de él… Se emite una orden de detención. La actriz lleva tres años sin pisar su país

El 8 de enero de 2016, marines mexicanos asaltan la casa. El Chapo escapa por un pasadizo, sale a la calle por una alcantarilla y echa a correr en camiseta. Intenta huir en un coche, pero es detenido. Tras su captura, la fiscal general de México explica que la operación ha sido posible gracias a la visita de dos estrellas de Hollywood.

NEW YORK, USA - NOVEMBER 13: An outside view of the Brooklyn Federal Courthouse before the trial of Joaquin "El Chapo" Guzman in New York, United States on November 13, 2018. (Photo by Atilgan Ozdil/Anadolu Agency/Getty Images)

Corte Federal de Brooklyn, donde se juzga al temido narco mexicano

En las semanas posteriores, Kate se esconde en su casa. Sus mensajes con el narcotraficante se filtran a la prensa. Se dice que eran pareja, que espera un hijo de él… Las autoridades mexicanas la acusan de obstrucción a la Justicia y lavado de dinero. El FBI registra su casa y confisca su portátil y su móvil. Se emite una orden de detención. Si entra en México, puede acabar en la cárcel.

Kate del Castillo lleva ya tres años sin ir a su país. Trabaja, sobre todo, en Colombia y vende la historia de su encuentro con El Chapo como si fuera una película. En los talkshows televisivos cuenta que nunca mantuvieron relaciones sexuales, y que con Sean Penn sí tuvo sexo, pero no una relación sentimental. La actriz habla como si tuviera un acuerdo con el cártel: vosotros no me hacéis nada y, a cambio, yo no hablo mal de vuestro jefe. Dice que por culpa de su encuentro con él ha perdido su libertad. Lo que no dice es que ha encontrado el papel de su vida.

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